miércoles, 9 de diciembre de 2009


El 8 de Diciembre armábamos el árbol de Navidad, siempre armábamos el árbol, con adornos viejos y adornos nuevos, campanitas, globos de colores, algún ángel tocando la trompeta, la gran estrella con flecos de papel plateado.

Mi abuela me enseñó que las fiestas no se saltean. Aunque hayan sucedido cosas tristes, las fiestas son el hilo mágico con el que se borda la alegría, la esperanza, la ilusión.

Son el hilván que une a la familia, que la hace acercarse para que todo ese cariño, todos esos deseos unidos, se transformen en un sol que ilumine los días que vendrán.

Energía, buenas ondas ... llamalo como quieras!

Todos irradiamos algo.

Que puese ser negativo o positivo.

Si nuestros pensamientos o nuestros sentimientos son negativos, acumulamos rabia, envidia, desazón, y somos como un frente de tormenta con nubarrones negros.

En cambio.. no te diste cuenta que cuando estás contenta y tu corazón se vuelve generoso la gente te mira por la calle, alguno que pasa te suelta un piropo, tus amigos te encuentran linda?

Es que los demás reciben los mensajes de nuestro interior.

Mensajes que no necesitan de palabras, porque están hechos de signos intangibles, inmateriales.

Como si dentro nuestro floreciera un rosal de rosas invisibles y esas rosas flotaran también a nuestor alrededor desparramando sus pétalos por todos los lugares que transitamos.




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