Ophélie volvió el rostro hacia el sol y cerró los ojos. Matt no sabía qué era mas hermoso, si el velero que tanto amaba o la mujer sentada junto a él.
~ A cierta edad, todo el mundo cargaba equipajes, heridas y cicatrices, vidas que los habían lastimado o incluso roto. Nadie quedaba indemne, en ocaciones ni siquiera los niños de la edad de Pip. Ophélie se aferraba a la idea de que la experiencia fortalecería a Pip, que la convertiría en una persona más cálida, pero lo que no sabía era en qué lugar la dejaría a ella. El dibujo de cicatrices que cada uno llevaba en su alma definía la personalidad. El secreto de la vida parecía residir en sobrevivir al daño y llevar bien las cicatrices. Pero, en definitiva, ningún corazón eludía el dolor; la vida era demasiado real, y a fin de amar a alguien, fuera amante o amigo, no quedaba mas remedio que ser real.

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